Mozi: Filósofo, Estratega, Científico de la Antigua China. Pensador Adelantado a su Tiempo

 Mozi (468-391 a.C.), fue un filósofo chino que fundó la escuela moísta, enfrentada al conficianismo. Mozi defendía ideas como “amor universal”, “no-agresión” y “exaltar las virtudes”, recogidos en su obra Mozi (墨子). No solo promovió la igualdad y el amor, sino que también fue un experto militar que amaba la paz, un comprensivo filósofo, y un gran científico de la antigua China.

 Reportaje de Mu Xiuwen

Mozi

Mozi (468-391 a.C.), de nombre Di (), vivió durante el periodo de los Reinos Combatientes (战国, 475-221 a.C.) en el reino de Song en una época en la que su escuela moísta y la confuciana fueron muy prominentes. Este filósofo hablaba de ideas como “amor universal”, “no-agresión” y “exaltar las virtudes”. Todos estos pensamientos fueron recogidos en su obra Mozi (墨子). No solo promovió la igualdad y el amor, sino que también fue un experto militar que amaba la paz, un comprensivo filósofo, y un gran científico de la antigua China.

En su juventud, Mozi estudió el confucianismo pero, con el tiempo, acabó rechazando la ética y la moral propuestas por este pensamiento pues opinaba que el verdadero “amor” se encontraba en la paz y no en las jerarquías. Este es el origen de su concepto del “amor universal”, que es comparable a la idea de “fraternidad” tradicional en Occidente. Según Mozi, si existe paz y no hay jerarquías que dividan la sociedad en diferentes estratos, puede haber amor mutuo y amistad. También afirmó que no se debe abusar de los reinos más débiles ni emprender batallas contra estos, una idea que enfatiza su definición de “no-agresión”. Siguiendo su línea de pensamiento, puso en práctica lo que predicó y ayudó a los reinos más débiles a defenderse de las invasiones enemigas para alcanzar la justicia y la paz.

En el capítulo “Gongshu” del libro Mozi se puede leer una historia muy emotiva. El poderoso reino de Chu se preparaba para atacar al pequeño reino de Song. Cuando Mozi se enteró, enseguida partió del reino de Lu y caminó diez días y diez noches hasta llegar a Ying, la capital de Chu. Una vez allí, consiguió persuadir a los de Chu para que no atacasen a Song, evitando así una masacre.

En su papel como militar, Mozi estudió diversas tácticas de defensa a partir de su idea de “no-agresión” y se convirtió en un modelo para la defensa de las ciudades. Con el tiempo, dicha estrategia recibió el nombre de “Defensa Mo” (墨守). Consideraba que, frente a la amenaza enemiga, en primer lugar era necesario prepararse por si fuera necesario. En segundo lugar, aconsejaba realizar ofensivas durante momentos específicos de la defensa para acabar efectivamente con la fuerza enemiga. Y, por último, recomendaba establecer estrategias de protección y tácticas de combate, como la búsqueda de lugares elevados, el ataque con agua, hoyar la tierra y otras de diversa índole. Además, él mismo desarrolló muchas máquinas de defensa y explicó con detalle su funcionamiento.

Como filósofo realizó importantes contribuciones a la epistemología y a la lógica. Interpretaba que la cognición humana tenía tres fuentes: en primer lugar, los conocimientos adquiridos al escuchar a otros; en segundo lugar, los conocimientos adquiridos por inferencias lógicas; y, por último, los conocimientos adquiridos a través de la práctica, algo muy importante porque él siempre realizaba lo que predicaba.

Estableció, asimismo, que para determinar si algo era positivo o negativo eran necesarios tres pasos: examinar lo que los sabios habían escrito al respecto, escuchar lo que la gente corriente opinaba y, finalmente, ponerlo en práctica para ver si le reportaba algún beneficio al pueblo. Mozi fue todo un pionero de la lógica en China al fundamentar diferentes principios comparables a la ciencia de la lógica en la India o a la de la antigua Grecia.

Fue también un científico sobresaliente y en el libro Mozi, también hay información sobre mecánica, óptica y acústica. Decía que el “movimiento” era el resultado producido por una “fuerza externa” y que, por tanto, la “inmovilidad” era el resultado de la ausencia de esa fuerza externa. También llevó a cabo varios experimentos ópticos que le ayudaron a comprender las diferentes formas que producían los espejos convexos, cóncavos y planos. Además, experimentó con la acústica y la propagación del sonido y estableció diversas teorías sobre la resonancia.

Se puede afirmar que Mozi fue una brillante estrella en el firmamento de la historia de la civilización china, con una mente tan adelantada a su época que le hizo ser, a menudo, incomprendido.


 

Publicado originalmente en: Revista Instituto Confucio.
Número 44. Volumen V. Septiembre de 2017.

Alejandro Vega Ossorio

Director técnico de Corporación Planetarios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.