La Colonia Atlante Descubierta en Marroquies Bajos de Jaen, España, en Peligro

La impavidez de autoridades políticas y judiciales de Jaén ante Marroquíes Bajos.

27 de Abril de 2017 | escrito por

Julián Marías hace años escribió una tercera de ABC sobre la labor social de la ignorancia: cómo es una constante en todo tipo de autoridades -y aspirantes a serlo- el no darse nunca por enterados.

Como si quien se diese por enterado, y por su semblante lo denotase, tuvieran que padecer muerte social. Padecer una muerte social, o la propia muerte es el atávico pánico que regula la vida en la ciudad de Jaén.

TOMADA DEL VIDEO DE JOSE COBO

Siempre me llamó la atención el pánico que los nativos de aquí sienten a manifestar sus pareceres, siempre que éstos difieran de las “verdades dominantes”.

En un principio creí que se debiera a una prolongada estancia por la Edad Media de esta tierra, bajo una supuesto derecho de pernada.

Pero no, esa razón no debía ser, aunque pudo existir antaño un derecho de pernada.

Hace un año encontré una razón más poderosa y contrastable. Se trata de un hecho histórico muy ocultado por los eruditos locales, y que ha pasado desapercibido al cumplirse los 80 años del suceso.

Ochenta años es una cifra muy redonda para que las instituciones de Jaén, y la prensa de Jaén no hayan hecho una debida referencia del suceso.  Fue en agosto  de 1936, y en Jaén. Algo que tuvo el eco suficiente en su momento para que la República Española fuera puesta en duda como Estado de Derecho por el Cuerpo Diplomático en España.

En agosto las autoridades republicanas de Jaén habían tomado como presos o rehenes a cientos de personas, mujeres, hombres de todas edades, y muy jóvenes. No tenían cabida en la recién estrenada cárcel, por lo que se habilitó la catedral como centro de concentración de rehenes. Éstos fueron trasladados a Madrid en dos trenes con un día de diferencia entre ellos, en donde iban a ser asesinados una partida del primer tren en la misma Atocha, y del segundo tren se pudo salvar otra pequeña partida, siendo mayoritariamente asesinados en Vallecas en espectáculo público ante la pasividad de los Cuerpos de Seguridad de la República.

Ese hecho histórico es lo suficientemente importante como para dejar una impronta inconsciente en el colectivo social.

Jaén pasó la Guerra Civil en “Zona Roja”; al inicio se cazó a los frailes de la Merced como a alimañas, matándoles in situ, o llevados de un lado para otro a pocos metros del convento, del ayuntamiento, del cuartel de reclutas, de las sedes judiciales: atados sobre las verjas de la Diputación, matados a tiros o palos.

Ante estos hechos no hubo apertura de investigaciones judiciales, ni de atestados policiales.

Discrepar en Jaén de las “verdades dominantes” es correr el riesgo a padecer sin que nadie mueva un dedo por evitarlo, ni ponerlo por escrito en documento judicial,  pudiendo “merecer” la muerte física como en 1936; o social 80 años después.

Los trenes de la muerte se han silenciado al cumplirse el 80 aniversario de la partida desde Jaén para Madrid de centenares de jiennenses que serían muertos en el acto de llegar a Madrid, o en las checas a cargo de partidos y sindicatos.

Sin embargo no ha sido una voluntad política, ni institucional en Jaén que este hecho histórico se silencie para no abrir heridas, ya que se celebra por todo lo alto otros hechos históricos muy penosos como lo son el bombardeo de Jaén, o se sacan a la luz los refugios antiaéreos cercanos a la Merced, o en el Hospital de San Juan de Dios.

En Jaén, sus ofuscadas autoridades bloquean una información cubriéndola con otra. A tal punto que los voceros de unos hechos, para ocultar otros, llegan a sumar a las víctimas del bombardeo aéreo de Jaén, con las víctimas de la represalia días después del bombardeo, justificando una injusticia más con el criterio arbitrario de ser “derechistas”.

Esto sucede en 2017. Y sólo hay que buscar en google lo publicado para contrastar.

Por tanto, intuyo que un maleficio astral o siniestro pesa sobre la sociedad de Jaén, donde estos años se celebra el 80 aniversario del bombardeo de Jaén, y de los trenes de la muerte.

Silencio de administraciones y Universidad ¿qué justificación tiene cuando se celebran los 20 años del descubrimiento de Marroquíes Bajos?

La ignorancia de estas autoridades, de un partido u otro, y de la universidad, se debe a que participaron institucionalmente en la “inoperante” gestión del yacimiento de Marroquíes Bajos.

La razón por la que no se habla de este yacimiento es que los constructores con la ayuda de las instituciones se apoderaron de él para destruirlo en plena burbuja inmobiliaria.

El documental “el Resurgir de la Atlántida” de Georgeos Díaz Montejano, Simcha Jacobovici y James Cameron ha abierto el melón. Ha sorprendido a las autoridades de Jaén y sobre todo a la Consejera Rosa Aguilar, al dar visibilidad a la ciudadela de hace 5.000 años.

Esto ha creado una situación de pánico institucional por la velocidad en que el tráiler del documental ha servido para abrir los ojos de la sociedad sobre algo que desconocía.

La Universidad -o mejor dicho el Centro Andaluz de Investigación Ibera que lidera el catedrático Manuel Molinos- inicia una campaña de desprestigio personal contra los autores del documental de National Geográfic. Por lo que en unión de otras autoridades intentan hacer un acto que con apariencia cultural o científica desmonte las denuncias de “El Resurgir de la Atlántida”.

A día de hoy, quien en Jaén trate de hacer visible el valor de la ciudadela calcolítica de Marroquíes Bajos será ninguneado, y etiquetado con el cartel de “ignórese”. O sea producirle una muerte civil:

– Si eres periodista: el medio para el que trabajas dejará de recibir los beneficios de la publicidad institucional.

Eso es bastante como para dejar a un lado la información contrastable que tenga como objeto Marrroquíes Bajos.

– Si eres arqueólogo: no serás contratado por las instituciones, ni por los promotores urbanísticos que han de pagar las obras y los estudios arqueológicos previos. O si has aparecido en medios, te “obligarán” a desdecirte.

– Si eres arquitecto: más de lo mismo.

Aquí en Jaén, es un maleficio ser equiquetado como “discrepante”; corres el peligro de que te metan en un tren por enemigo de la comunidad, y te maten civilmente por lo menos.

Alejandro Vega Ossorio

Director técnico de Corporación Planetarios.

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