Parte 1: La Epidemia de la Ciencia Basura en la Investigación sobre el Consumo de Tabaco

Por Gordon Vick
Sott.net
En los últimos meses, he estado siguiendo las variadas afirmaciones realizadas por el lobby sobre el ‘Control de Tabaco’ con respecto a los efectos nocivos de fumar tabaco. Mis investigaciones me han llevado a la conclusión de que casi todo lo que se presenta como evidencia de los efectos nocivos del tabaco es ciencia basura. También he descubierto la gran cantidad de seguidores autoritarios que existen y cuán enfermizos y llenos de odio se muestran cuando son amenazadas sus doctrinas fundamentales sobre los peligros de fumar y del humo (tabaquismo pasivo).

 

¿Qué es la ciencia basura?

De acuerdo con YourDictionary.com, la ciencia basura es: “Un conjunto de afirmaciones, publicaciones y expertos que tienen la apariencia, pero no la realidad, de una especialidad científica”. Una discusión más detallada sigue aquí:

El problema […] es que la definición de un “hallazgo” como ciencia basura depende de que tengamos un “entendimiento claro y sin problemas de lo que es la ciencia, y no menos importante, de lo que no es”. Podríamos pensar que lo hacemos. Se aproxima al ciclo de observación-hipótesis-predicción-experimento-novedad-observación-enmienda- (revisión por pares) -teoría, con el que todos estamos bastante familiarizados. Sin embargo, muchas cosas que llamamos ciencia, tales como los experimentos que no se pueden repetir de forma independiente, los experimentos del LHC [Gran Colisionador de Hadrones], los ensayos clínicos a gran escala, la modelización del clima, etc., no encajan y no pueden incluso ser obligados a adaptarse a este ciclo. Por otra parte, de los muchos de miles de documentos científicos que circulan por ahí y que componen la literatura científica, muy pocos, salvo en algunas dignas excepciones, son alguna vez repetidos por otros científicos.

En realidad, los estudios de observación casados con estadísticas o estudios clínicos que utilizan animales defectuosos con una predisposición al cáncer, se utilizan para probar aquello que cualquiera que sea el patrocinador de la investigación quiera demostrar. Es la ciencia basura. Todo lo que se requiere es ajustar el cuestionario, ajustar los modelos estadísticos, desviar los ensayos clínicos, y se puede tener la respuesta que se desea. Pero sólo en la medida que la respuesta sea políticamente correcta. Trate de usar este método para demostrar algo juzgado como “malo” o “incorrecto” en la mente del Sector Público de la Salud, y todo el infierno se desatará.

Mi enfoque ha sido el de tomar un artículo que informa algo sobre el consumo de tabaco, leerlo en detalle, mirar los datos de la investigación por detrás del artículo, e intentar analizarlo en mayor detalle con el fin de ver si puede ser calificado como ciencia de acuerdo con la definición del método científico.

Epidemiología

¿Dónde y cómo se aplica la ciencia basura en el estudio del humo de tabaco? Para responder a esto, vamos a empezar con una cita de ‘Estudios de cáncer en humanos‘: “El conocimiento disponible sobre la relación entre el uso del tabaco y una variedad de cánceres humanos se basa principalmente en datos epidemiológicos.” Entonces, ¿qué es la epidemiología?

Originalmente, la palabra describe el estudio de las epidemias para determinar la causa, distribución y control de la enfermedad en poblaciones. La CDC la describe en términos más encumbrados:

La epidemiología es el estudio (científico, sistemático, basado en datos) de la distribución (frecuencia, patrón) y los determinantes (causas, factores de riesgo) de los estados y eventos (no sólo enfermedades) en poblaciones específicas relacionadas con la salud (el paciente es la comunidad, los individuos son vistos en conjunto), y la aplicación de (ya que la epidemiología es una disciplina dentro de la salud pública) este estudio en el control de problemas de salud.

Los estudios epidemiológicos relacionados con el consumo de tabaco y su desnormalización, la cual he estudiado, se basan en estudios de observación (predominantemente cuestionarios), a los que luego se aplican fórmulas estadísticas. La construcción y el contenido de estos cuestionarios es la zona donde el abuso y el fraude se introducen más fácilmente. La metodología aplicada sigue estas pautas generales:

  • Definir lo que quieres demostrar
  • Seleccionar una población de estudio
  • Elaborar un cuestionario
  • Recopilar los datos
  • Preparar una hipótesis
  • Publicarla como hecho científico

Todas las definiciones son bastante insistentes en que la epidemiología es una ciencia genuina, pero vamos a examinar esta afirmación. En 1960, al menos, el método científico tenía cuatro pasos:

  1. La observación y la descripción de un fenómeno (visualmente o con la ayuda de equipos científicos).
  2. Formulación de una hipótesis para explicar el fenómeno en la forma de un mecanismo causal o una relación matemática.
  3. Probar la hipótesis mediante el análisis de los resultados de las observaciones o mediante la predicción y la observación de la existencia de nuevos fenómenos que se derivan de la hipótesis. Si los experimentos no confirman la hipótesis, la hipótesis debe ser rechazada o modificada (vuelta al paso 2).
  4. Establecer una teoría basada en la verificación repetida de los resultados.

Fue la culminación de estos cuatro pasos quien la convirtió en ciencia. Los estudios ‘científicos’ de epidemiología actualmente completan los pasos 1 y 2, a continuación, luego se declara el resultado y van a la prensa. Aquí es donde se convierten en estudios de la ciencia basura. Están a medio hacer; no se ajustan al método científico.

La epidemiología es la principal herramienta en manos del sector de la salud pública, que es la responsable de la desnormalización del tabaquismo y lo que parece ser como una persecución a los fumadores. También parecen estar preparándose para ir tras las personas obesas, los bebedores de soda y alcohol, y los consumidores de grasas y carnes rojas. Si sus estudios sobre el tabaco son la norma por la cual guiarse, estas áreas de investigación probablemente sean también un rico repositorio del que aprovecharse con la ciencia basura.

La correlación no prueba la causalidad

Muchos estudios que al parecer ‘prueban’ los peligros de fumar tabaco demuestran una cierta correlación entre el tabaco y la enfermedad, pero a medida que pasa la regla, la “correlación no prueba la causalidad”. Por ejemplo, si hemos hecho un estudio sobre el juego de baloncesto, podríamos llegar a una asociación entre jugar al baloncesto y ser alto. Existe una correlación en los datos entre estos dos hechos. Si concluimos nuestro estudio y emitimos un comunicado de prensa que dice “jugar al baloncesto le hará alto”, nos estaríamos comportando como la gente de Control del Tabaco: presentando una correlación como la causalidad, lo que es simplemente erróneo. Lo mejor que podríamos hacer con esos datos es formar una hipótesis para ensayos clínicos. Del mismo modo, con el humo del tabaco y el cáncer de pulmón, un estudio puede advertir una correlación entre los dos, pero esto está a un millón de kilómetros de distancia de demostrar nada. Todavía se necesitan los pasos 3 y 4 con el fin de que sea verdadera ciencia.

Enfermedades relacionadas con el tabaquismo

La frase “enfermedades relacionadas con el tabaquismo” es muy abusada. Vamos a ser muy claros. No hay en verdad enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Piense en ello por un momento. ¿Puede usted nombrar una sola enfermedad o dolencia que sólo sea contraída por los fumadores? La respuesta es no. Cada enfermedad supuestamente causada por el tabaquismo también es contraída por personas que no fuman. Así que si tenemos 100 personas con cáncer de pulmón, y 50 de ellos fuman y 50 no lo hacen, no puede ser demostrado que los 50 fumadores no habrían contraído la enfermedad si no fumaban. En otras palabras, algunos fumadores pueden de hecho tener cáncer de pulmón por alguna otra razón no relacionada con su hábito de fumar.

Los riesgos multifactoriales

La razón de esto es que todas las enfermedades así descritas son enfermedades que tienen múltiples factores de riesgo. Las toxinas ambientales, humos del diésel, radón, contaminación, etc. Todos estos factores pueden ser causales, por ejemplo, del cáncer de pulmón. Por lo que cualquier investigación que tome un muestreo de una población y luego proceda a sacar conclusiones basadas en quién fuma y quién no, no está cubriendo las muchas posibilidades de que la población objeto del estudio no se haya visto afectada por cualquiera o todos los otros factores de riesgo. Estos estudios no son válidos.

Además, si nos fijamos en los datos sobre los efectos de los incendios forestales, la quema de carbón y la contaminación atmosférica en la salud, nos encontramos con todos los sospechosos habituales apuntados para el fumar:

Steffen Loft, Ph.D., y sus colegas citan la abundante evidencia científica que une la inhalación de partículas finas de la contaminación del aire – la llamada “materia particulada” – de los gases de los motores de los vehículos, el carbón de las centrales eléctricas, y algunas otras fuentes con las enfermedades del corazón, el asma, la bronquitis y otros problemas de salud.

Y en este sitio web: cáncer de pulmón y de vejiga.

Vemos que las enfermedades designadas como “relacionadas con el tabaquismo” son las mismas enfermedades relacionadas con la contaminación. Cabe preguntarse si esto se tuvo en cuenta en los numerosos estudios epidemiológicos realizados sobre los efectos del consumo de tabaco. ¿Los cuestionarios preguntan sobre los niveles de contaminación o verifican si las personas vivían cerca de una autopista o en el campo? ¿Hubo una pregunta sobre el paso regular de camiones o autobuses diésel? Sin tener en cuenta estas preguntas, ¿cómo pueden los datos posiblemente considerarse fiables y los resultados científicos? Esto sólo refuerza que las enfermedades y las enfermedades designadas como “relacionadas con el tabaquismo”, todas tienen múltiples factores de riesgo asociados a su contracción. Un estudio en el que sólo se tiene en cuenta uno de esos riesgos y luego intenta sacar conclusiones válidas, se califica como ciencia basura. Y eso es lo que hacen estos estudios. Si un fumador muere de cualquiera de estas enfermedades, la muerte se clasifica como causada por el tabaquismo.

Cuestionando estos cuestionarios

Un estudio basado en cuestionarios es muy diferente a un estudio basado en pruebas y ensayos clínicos reales. Ellos tienen una serie de limitaciones significativas, incluyendo 1) la propensión de los seres humanos a no ser totalmente honestos en sus respuestas, 2) la falta de capacidad de recordar lo que tenían para el desayuno de ayer con precisión, y 3) la propensión a dar respuestas en base a prejuicios personales y del conocimiento de la materia objeto de estudio. Este último se denomina sesgo de recuerdo. Por ejemplo, una persona que ha perdido a un miembro de su familia por el cáncer de pulmón, y que está convencida personalmente que el cáncer fue causado por el tabaquismo, es mucho más probable que exagere los resultados que alguien que no haya pasado por esa experiencia. Además, la forma en que están estructuradas las preguntas puede afectar fácilmente a las respuestas dadas y pueden solicitar datos de los cuales la persona no tiene conocimiento alguno. Un ejemplo sería preguntar al entrevistado cuántos cigarrillos al día su padre fumaba cuando eran niños, o estimar el número de horas a la semana en que estaban expuestos al humo de segunda mano (tabaquismo pasivo). Respuestas incorrectas pueden sesgar los resultados.

Estudio australiano

Investigué un amplio estudio llevado a cabo en Australia, que fue propuesto como norma de oro para los datos de tabaquismo en Australia. Teniendo en cuenta los múltiples factores de riesgo asociados con todas las enfermedades “relacionadas con el tabaquismo”, uno podría esperar ver un intento en el cuestionario por permitir y capturar este tipo de datos en nombre de la transparencia y validez: preguntas sobre la proximidad a las autopistas, carreteras con mucho tráfico, los niveles de contaminación en la zona, posibilidad de exposición a los contaminantes a través del trabajo o actividades de entretenimiento. Aquí está una copia del cuestionario. Lo que vemos son preguntas sobre la salud, la dieta, la actividad física, el origen étnico, el hábito de fumar y la exposición al humo pasivo. Eso es todo. No hay ningún intento por reunir datos sobre cualquiera de los otros factores de riesgo. A mi entender, sin ir más lejos, este estudio es fundamentalmente defectuoso y no puede ser un reflejo exacto de los efectos del tabaco en la población australiana.

En la discusión introductoria encontramos esta curiosa declaración:

Las razones de riesgo (que se describen aquí como riesgos relativos, RR) para la mortalidad por todas las causas entre los fumadores actuales y pasados ​​en comparación con los no fumadores se estimaron, ajustando la edad, educación, ingresos, región de residencia, el alcohol y el índice de masa corporal.

Ya estamos en las estimaciones, en este caso las estimaciones que se ajustan a una serie de factores. Es de suponer que están tomando en cuenta las estadísticas previamente estudiadas en las tasas de mortalidad asociadas con esos otros factores, por ejemplo, las personas con menores ingresos pueden tener una tasa global de mortalidad más alta. Si estas cifras son precisas, pueden ser útiles en el análisis de las correlaciones posiblemente engañosas. Un ejemplo sencillo: si los fumadores tienen una mayor tasa de mortalidad que los no fumadores, pero también son más pobres que los no fumadores, las dos influencias pueden cancelarse. La mayor mortalidad podría deberse a factores relacionados con los ingresos (el acceso a la asistencia sanitaria y la comida sana, por ejemplo), no al fumar. Sin embargo, con el fin de dar una imagen verdadera, deben también ser exhaustivas. Todos los posibles factores de riesgo múltiples deben ser incluidos. Así que, incluso si los fumadores muestran una mayor tasa de mortalidad después de tomar los factores citados en cuenta anteriormente, la correlación puede tener todavía alguna otra causa no identificada en el estudio.

Este estudio tiene como objetivo investigar la relación del consumo de tabaco para todas las causas de mortalidad en Australia, en la cohorte de estudio de y hasta 45 años. A pesar de que los datos de mortalidad por causas específicas se han utilizado en los análisis de otros países, éstos no estaban disponibles para Australia en el momento de su escritura. […]

En otras palabras: No tenemos información que nos diga específicamente la causa por la cual mueren las personas, sino que vamos a estimar el número de fumadores que mueren a causa de tales o cuales enfermedades.

Los datos del cuestionario de los participantes del estudio estaban vinculados probabilísticamente a los datos del Registro de Nueva Gales del Sur de nacimientos, defunciones y matrimonios hasta el 30 de junio de 2012 para proporcionar datos sobre el hecho y la fecha de la muerte. Esta coincidencia probabilística es conocida por ser muy precisa (las tasas de falsos positivos y falsos negativos es de <0,4%). Los registros de defunción capturan todas las muertes en Nueva Gales del Sur. La información sobre la causa de la muerte no estaba disponible en el momento del análisis. […]

Y éste:

Cabe señalar que si bien el estudio complementario de la fase etaria de 45 no es, al igual que la gran mayoría de los estudios de cohortes, estrictamente representativo de la población general, los resultados aquí presentados se basan en comparaciones internas dentro de la cohorte y es probable que sea confiable. […]

Y otra vez:

La evidencia internacional muestra que la gran mayoría de muertes adicionales en los fumadores son causadas ​​por fumar y son debido a condiciones tales como enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la enfermedad pulmonar crónica. Sin embargo, hay que tener en cuenta que una minoría de muertes, tales como las relacionadas con el suicidio, pueden aumentar en los fumadores, pero no pueden estar totalmente causadas por el tabaquismo. Por lo tanto, aunque no se puede excluir el relativamente pequeño número de muertes que son menos propensas a ser causalmente relacionadas con el tabaquismo, la gran mayoría del exceso de mortalidad visto en los fumadores observados aquí habría sido causada por el tabaquismo.

El lenguaje es importante

En la lectura de investigaciones, es muy importante que tome nota del lenguaje utilizado en el documento. Las palabras como “puede, podría ser, al parecer, creemos o sugerimos” simplemente pueden indicar que los investigadores están siendo cautelosos, pero también pueden ser engañosas, diseñadas para crear la asociación que se desea por parte del investigador. Lo más preocupante es cuando redactan demandas en negrilla sin la misma discreción en sus comunicados de prensa. Aquí hay un ejemplo:

Dow Jones Business News (Diario de negocios Down Jones), Associated Press, 24/07/2001

CHICAGO – Sólo con media hora inhalando humo de forma pasiva se puede impedir el flujo normal de la sangre al corazón, sugiere un estudio japonés.

El estudio examinó los efectos de pasar 30 minutos en la sala de fumadores de un hospital en 15 hombres no fumadores y en 15 fumadores. Los fumadores, cuyas arterias del corazón ya mostraban daños, no se vieron afectados. Pero en los no fumadores, el resultado fue una disminución de la capacidad de las arterias del corazón para dilatarse, lo que una investigación previa había sugerido que podría ser un precursor del endurecimiento de las arterias. “Este cambio podría ser una razón por lo cual el tabaquismo pasivo es un factor de riesgo para la enfermedad cardíaca” y muertes relacionadas en los no fumadores, dijeron los investigadores en el Journal of the American Medical Association del miércoles. El estudio no examinó si los cambios con respecto a la exposición de solo una vez al humo eran permanentes.

Investigaciones anteriores en los fumadores han encontrado cambios similares que pueden ser reversibles si los fumadores dejan de fumar, dijo el Dr. David Faxon, presidente de la Asociación Americana del Corazón. Si la exposición continúa, mencionó, “gradualmente, a medida que el endurecimiento de las arterias se establece, es irreversible”. El estudio “es como una confirmación real de la información previa que hemos tenido acerca de los efectos adversos del humo de segunda mano”, dijo el Dr. Faxon. En el estudio, el Dr. Ryo Otsuka de la Escuela de Medicina de la Universidad de Osaka City y sus colegas utilizaron pruebas de presión sanguínea y una técnica de imagen llamada ecocardiografía para examinar el efecto sobre la capacidad de las arterias del corazón en dilatarse. Las medidas fueron tomadas antes y después de la exposición al humo de segunda mano. El humo parecía poner en peligro el funcionamiento del endotelio, un revestimiento de las células en las arterias que ayuda a regular la dilatación. Los científicos creen que la enfermedad de las arterias coronarias podría comenzar cuando el endotelio se daña, dejando las arterias propensas a bloqueos o estrechamientos.

Stanton Glantz, profesor de medicina en la Universidad de California en San Francisco, dijo que los hallazgos añaden leña al debate sobre el humo de segunda mano. “La gente que camina en un restaurante lleno de humo, ¿querrían que la capacidad de sus arterias del corazón para obtener la sangre del corazón fuera dañada, incluso si es sólo por un rato?” dijo.

Seth Moskowitz, portavoz de R. J. Reynolds Tobacco Co. (RJR), dijo que “el estudio no cambia la creencia de la empresa de que no hay evidencia científica que establezca que el humo de segunda mano es un factor de riesgo para el cáncer de pulmón, enfermedades del corazón o cualquier otra enfermedad en adultos no fumadores.”

Como se puede ver, el título no refleja la suavidad extrema de los resultados del estudio. Yo llamo a esto “mentiras por titulares”, donde el titular ha sido diseñado para transmitir información diferente de la que realmente contiene el estudio. Como la medida de capacidad de atención de un adulto promedio es de alrededor de 30 segundos en estos días, un titular es todo lo que la mayoría generalmente se molestará en leer, por lo que es un mecanismo muy eficaz para extender la desinformación.

Estructura del Trabajo de Investigación

El enfoque estándar con los trabajos de investigación es proporcionar un resumen al principio del documento que resuma lo que estudiaron (en muchos casos lo que quieren probar), cómo hicieron ese estudio y un resumen de sus conclusiones – éste es el resumen ejecutivo de la investigación y es mi firme opinión de que los investigadores esperan que esto sea tan profundo como al excavar en su trabajo. (De las pocas personas que realmente se ven en la investigación, sospecho que la gran mayoría no consiguió ir más allá de lo abstracto.) El cuerpo de los datos y resultados de la investigación conforman el resto del documento. He descubierto que el lugar más fructífero para excavar en busca de oro está en los ubicuos Apéndices. Aquí encontramos las muchas calificaciones de los resultados, los defectos, los datos cuestionables que no se reflejan en las conclusiones resumidas y que permanecen ocultos a menos que tengas la fortaleza para excavar en busca de ellos y de digerir las implicaciones.

Ensayos clínicos

Los ensayos clínicos se llevan a cabo en una variedad de animales, pero sobre todo roedores y hámsters dorados. Esta cita, discutiendo cómo se prueba el tabaco, es muy reveladora:

Según lo establecido en las monografías de la IARC, la carcinogenicidad del humo del cigarrillo se determina de dos maneras. La primera es a través de la aplicación de los condensados ​​de humo de cigarrillo a la piel. Los condensados ​​de humo de cigarrillos se recogen mediante el paso del humo a través de trampas frías y por la recuperación del material retenido. Los cigarrillos son generalmente máquina-ahumados y el material se lava de las trampas que utilizan una sustancia volátil tal como acetona, que se retira a continuación. Muchos de los procedimientos para la recogida de este humo de cigarrillo condensado aún no se han estandarizado en todos los laboratorios, incluyendo cómo se almacena el condensado, en qué cantidad y de qué forma los cigarrillos se fuman, y el tipo de disolvente utilizado. Una vez que se recoge el condensado, que está pintado sobre la piel de los sujetos animales de prueba, se examinan a continuación, a intervalos establecidos para evaluar el crecimiento de tumores.

Esto no simula el fumar en los seres humanos; no es ni siquiera humo lo que es probado.

El segundo método, tal como se describe por las monografías de la IARC, que se utiliza para medir la carcinogenicidad del humo del cigarrillo en los animales, es mediante la exposición al humo del cigarrillo convencional. Las monografías de la IARC definen el humo del cigarrillo convencional como el que se emite por el extremo de la boca del cigarrillo y, por tanto, el humo al que los fumadores humanos estarían más expuestos. Las monografías de la IARC describen los métodos y equipos que los científicos han desarrollado para hacer más eficaz y estandarizada la liberación de humo de cigarrillo convencional. Estos dispositivos varían entre la exposición en todo el cuerpo y la exposición sólo para la nariz, pero por lo general implican humo de cigarrillos fumados por máquina que se bombea a una pequeña cámara que contiene los sujetos de prueba animal.

¿Cómo puede ser relevante la exposición de todo el cuerpo al humo concentrado en una pequeña caja correspondiente a la forma en que la gente fuma y el efecto que tiene sobre ellos?

Una variedad de factores diferencia la experiencia de un fumador humano de estos sujetos de prueba animal. Los fumadores humanos inhalan humo de forma voluntaria y por lo tanto lo hacen más profundamente que como lo hacen algunos animales de laboratorio que normalmente adoptan respiraciones cortas y poco profundas cuando se exponen al humo. Los sujetos de prueba animales, principalmente perros y roedores, también tienen sistemas respiratorios superiores morfológicamente significativamente diferentes de los seres humanos. A pesar de estas variables, las dosis de humo administradas a estos animales se pueden determinar mediante un examen de tejido y muestras de sangre. Los perros, los cuales no pueden ser expuestos al humo del cigarrillo a través de las cámaras de inhalación tan fácilmente como se puede con los pequeños roedores, requieren diferentes métodos de exposición al humo del cigarrillo. Estos métodos incluyen la traqueotomía, en la que el humo es bombeado a través de un tubo directamente en un agujero cortado en la garganta del perro, o a través de una máscara ajustada a la cara del perro.

Los métodos descritos son a la vez crueles y no son representativos de cómo una persona fuma. Estas criaturas también tienen vías respiratorias superiores muy distintas a los humanos, por lo tanto, ¿cuán relevantes son estos hallazgos?

© Desconocido. Roedores en una máquina de prueba de fumar

En muchos ensayos clínicos, los animales son forzados a inhalar humo a la fuerza ya que están acostados en su máquina de fumar, o son sumergidos en el humo durante varias horas al día en una jaula muy pequeña, experimentando productos químicos concentrados untados sobre ellos o inyectados en sus pulmones y órganos.

En un estudio típico, las ratas están expuestas al humo de 7 a 10 cigarrillos durante todo el día, todos los días de la semana. Esto es con la intención de simular un fumador que fuma 10 cigarrillos al día. La rata probablemente pesa menos de 1/200 parte que un fumador promedio, por lo que la rata está fumando el equivalente de 1.400 cigarrillos por día. Esta no es una medida útil para probar los efectos de un fumador humano. El veneno está en la dosis, y con esta dosis es casi garantizado que se desarrollen problemas en los animales de prueba. Ignorando el hecho de que los investigadores reconocen que estos roedores tienen significativamente diferentes sistemas respiratorios o son significativamente más pequeños que los humanos y que los resultados obtenidos con los animales no se traducen necesariamente en todos los humanos, estas pruebas están diseñadas para producir el resultado deseado, incluso si eso significa una amplificación de la condiciones de exposición. Estos resultados se comunican entonces como prueba científica clara que fumar provoca X. Para X, reemplazarla con cualquier enfermedad que desee. También observamos que no se tiene en cuenta el poder destructivo del estrés en la salud.

Lo mejor que podemos concluir de los estudios clínicos como éstos es que tener productos químicos untados sobre la piel durante el período de su vida puede inducir cánceres; que permanecer en una habitación con humo denso durante 8 horas al día durante toda su vida es perjudicial para su sistema respiratorio; y que el fumar 1400 cigarrillos al día es perjudicial para su salud y posiblemente cancerígeno.

Además, los roedores utilizados en estos ensayos no son ratas silvestres. Son ratas que han sido criadas específicamente para el laboratorio. Hay una variedad de diferentes cepas de ratas, algunos de las cuales se crían por su facilidad de contraer cáncer. La selección de un tipo de rata para un ensayo puede tener una enorme influencia en el juicio. En este artículo, discutiendo el furor por una investigación original, que afirmo que los productos OGM causaban cáncer en ratas, nos dice algo interesante acerca de las ratas utilizadas para las pruebas del tabaco:

Hayes destacó el proceso de revisión por pares, la crítica internacional que impulsó el artículo desde la comunidad de la ciencia convencional y la posterior revisión y las razones detrás de la decisión de retractarse. El bajo número de animales había sido identificado como una causa de preocupación durante el proceso de revisión inicial, pero la decisión de revisión por pares en última instancia al final prevaleció por encima del trabajo pesado que todavía tenía el mérito a pesar de esta limitación. Una mirada más profunda a los datos en bruto reveló que no se podía llegar a conclusiones definitivas con este pequeño tamaño de muestra con respecto al papel del NK603 o del glifosato en lo que respecta a la mortalidad global o la incidencia de tumores. Dada la alta incidencia de tumores conocido en la rata Sprague-Dawley, la variabilidad normal no puede ser excluida como la causa de la mayor mortalidad y la incidencia observada en los grupos tratados. En última instancia, los resultados presentados (aunque no sean incorrectos) no son concluyentes, y por lo tanto no alcanzan el umbral de publicación de Food and Chemical Toxicology.

Esta es una clara evidencia desde la comunidad científica de que varias familias de ratas están predispuestos al cáncer, de hecho son criadas para este fin. Me parece que la selección de ratas que están predispuestas a desarrollar cáncer, en un ensayo para probar si el humo del tabaco causa cáncer, es falso hasta el extremo y en realidad no nos dice nada.

Corrección política

Por lo que puedo ver, no hay ninguna investigación sobre el tabaco que se realice con mente abierta; todo parte de la premisa de que el consumo de tabaco es perjudicial. De hecho, el enfoque de los científicos de hoy y durante al menos los últimos 40 años se centra en la financiación de la investigación. Sin la financiación no se les paga y pierden sus puestos de trabajo. La investigación anti tabaco recibe financiación suficiente, pero la investigación que busque investigar sinceramente la posible relación entre el humo del tabaco y una enfermedad en particular nunca recibirá una subvención y marcaría a dicho científico como alguien a tener en cuenta.

Un ejemplo de ello es el profesor James Engstrom. Eventualmente fue despedido de su puesto en la UCLA después de la publicación de su investigación en 2003 que no mostró ningún daño significativo a partir del humo de segunda mano, algo que fue brutalmente atacado por sus colegas y la industria de la lucha contra el tabaquismo:

Los resultados no apoyan una relación causal entre el humo del tabaco ambiental y la mortalidad relacionada con el tabaco, aunque no descartan un mínimo efecto. La asociación entre la exposición al humo ambiental del tabaco y las enfermedades coronarias y el cáncer de pulmón podría ser considerablemente más débil de lo que generalmente se cree.

La UCLA comentó sobre su despido: “su investigación no está alineada con la misión académica del departamento.”

 

Continuará

Alejandro Vega Ossorio

Director técnico de Corporación Planetarios.

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