Descubrimiento: Tartessos (Tarsis), Ispalis y Sevilla son traducciones del nombre Atlántida (por Georgeos Diaz-Montexano)

La relación simbólica y de tradición entre Tartessos, la Atlántida, los “Pueblos del Mar”, y los estudios etimológicos y lingüísticos comparados de los nombres antiguos más emblemáticos del área de influencia tartésica y el Suroeste de Iberia, entre otros temas.

Moneda romana de oricalco.

LOS NOMBRES DE TARTESSOS O TARSIS, ISPALIS Y SEVILLA COMO TRADUCCIÓN DEL NOMBRE DE ATLANTIS.

Gracias a los antiguos autores árabes hemos visto que existe una gran posibilidad de que el nombre primitivo que evolucionó hasta convertirse en Sevilla fuera “Ysbailya”, y cómo este nombre pudo derivar de otro antiguo nombre semita (probablemente fenicio) como *Y-Sbl-ya o *Y-Spl-ya, “La isla de Sbal/Spal”, es decir, “la isla del que Soporta, Aguanta, Sostiene, Carga, Sufre (una carga, peso, o castigo)”, que es la misma traducción del nombre de Atlas o Atlante, “Aquél que Soporta, Aguanta, Sostiene, Carga, Sufre (una carga, peso, o castigo)”.

Si mi teoría es válida, y transita por buenos derroteros, entonces deberíamos hallar otra raíz semita semejante en la semántica a la anterior, y que sea coincidente, o muy próxima, en la fonética a la forma reconstruida del nombre original de Tartessos, que recordemos se ha determinado sería: *T’rth o *T’rs/z, la misma que formaría el nombre original de Tarshis o Tarsis, Tartessós en la adaptación griega. Pues resulta que en antiguos dialectos semitas como el Arameo, Babilonio, Talmúdico y paleo-Palestino, he descubierto la ya citada raíz de Trsy, que se pronunciaba en el antiguo Arameo de dos formas: Tarsea o Tarsia, y Tarsiy. Y esta raíz semita se usaba para denominar, justamente, al que “soporta”, “sostiene” o “apoya” (así aparecen en la antigua versión aramea del Nuevo Testamento en † Mattai — 6:26; †Luqa — 12:24; † Ephesians — 5:29). Esta palabra, como hemos visto, coincide con otros de los significados de la otra raíz semita “S’bail/Spail”, y con otro de los valores semánticos de la voz griega “Atlas”.

Ya hemos visto también que en el Critias se explica cómo todos los nombres griegos (entre ellos los de Atlas y Atlantis, por supuesto) son la traducción al griego que Solón realizó tras haberse percatado que los egipcios habían hecho antes lo mismo al traducir los nombres indígenas o nativos de la Isla Atlantis al egipcio. De modo que sabemos entonces lo que significaba el nombre original de la isla, pues si Atlantis deriva del nombre de Atlas, como se afirma en el mismo Critias, y es claramente un derivado patronímico femenino de Atlas, es decir, “la descendencia o la descendiente de Atlas”, y sabemos lo que significa el nombre griego de Atlas: “el que sostiene, soporta, apoya, levanta, eleva, carga (un peso de algo)”, entonces, el nombre verdadero de la Isla y civilización marítima atlántica (que no quedó registrado en el relato que Solón trajo de Egipto) significaba lo mismo, o algo muy parecido.

Es decir, sería un nombre derivado del nombre del primer rey, cuyo significado sería: “Aquél que sostiene, soporta, apoya, levanta, eleva, porta, lleva una carga un peso de algo”, probablemente el cielo, y de ahí que la mejor opción que hallara Solón en lengua griega para traducir el nombre indígena de ese primer rey fuera Atlas, que además de significar lo mismo, era el nombre del célebre titán que moraba en el Occidente y que había sido castigado por Zeus tras este haber vencido a los titanes (liderados por el mismo Atlas) con el castigo eterno de tener que soportar, llevar o cargar sobre sus hombros el peso del cielo o del universo mismo.

Llegados a este punto, cualquier nombre antiguo e importante del Occidente, de las regiones que rodean el Atlántico, cercanas a las costas de Iberia, Marruecos, Canarias y Madeira, cuya etimología coincidiera con la del nombre griego de Atlas, sería un buen candidato, si no para fijar la posición exacta de la isla Atlantis, al menos para identificar culturas o civilizaciones que estuvieron unidas a la leyenda o parahistoria de la Atlántida a través de la tradición.

En este sentido, mis análisis etimológicos y de lingüística histórica comparada han demostrado -mas que fehacientemente- que antiguos nombres relevantes del Occidente, equivalentes en significado al nombre griego de Atlas elegido por Solón para denominar al primer rey y a la misma isla de Atlantis, solo se hallan -de momento- en el Suroeste de Iberia (*I-sbal-ya o *I-spal-ya que daría origen a Ispalis o *Isbaliya que daría origen a la forma actual de Sevilla) y en el Noroeste de Marruecos, donde el mismo nombre original de las montañas del Atlas, Durri, Duri, Adarin (se conocen varias formas en las fuentes clásicas), es igualmente un equivalente del griego Atlas en lenguas semíticas; pongamos como ejemplo las formas dwr / dry, ‘llevar’, ‘cargar’, ‘portar’, ‘sostener’, ‘levantar (un peso). De modo que el nombre de Atlas es también una traducción griega del nombre indígena pregriego y prerromano de esas altas montañas situadas al occidente de la Libia, en la Mauretania, cuya raíz indígena prerromana podría ser la misma raíz semita dwr o dry: ‘llevar’, ‘cargar’, ‘portar’, ‘sostener’, ‘levantar (un peso). Nombre recogido por los autores clásicos y que probablemente sería fenicio o líbico-bereber, sin descartar un posible origen atlante, una vez que ya hemos probado por testimonio del mismo Solón (y varias evidencias epigráficas halladas en cuevas del Sur y Suroeste de Iberia) que la lengua de Atlantis era semítica, o cuando menos, una lengua estrechamente emparentada con las de esta familia semítica, hija de la gran familia de lenguas afrasiáticas.

EL NOMBRE DE TARTESSOS/TARSIS COMO LA “CIUDAD-ESCUDO” CIRCUNDADA.

Por otra parte, resulta interesante que la raíz *Trs del nombre de Tarsis y Tartessos se podría explicar a través del semítico

ṭrs o ṭwrs: ‘rodear’, ‘circundar’ y trs ‘escudo’, ‘escudar’, ‘proteger’, ‘salvaguardar’. Por tanto, el nombre de Tartessos podría traducirse como “la ciudad-escudo”, o “la ciudad circundada en forma de escudo”. ¿Acaso no es precisamente una ciudad-escudo la metrópolis de Atlantis?. Así pues, esta denominación de Tarsis o Tartessos como posible derivación etimológica de la raíces semíticas ṭrs / ṭwrs: ‘rodear’, ‘circundar’, y trs ‘escudo’, ‘escudar’, apuntaría directamente a que la metrópolis o capital de Tartessos conservaba el mismo diseño de “ciudad-escudo”, o sea, de una ciudad circular concéntrica con forma de escudo, que es justo la misma forma que tenía la acrópolis de Atlantis y que vemos representada simbólicamente en las “Estelas de Guerreros del Suroeste” como motivo decorativo en muchos de los escudos.

Recordemos cómo en el Critias se explica el origen del diseño circular concéntrico de la metrópolis, precisamente, en la intención de Poseidón de proteger la colina central donde se hallaba la morada de su amada Kleitós (Clito). Al excavar Poseidón los tres fosos circulares concéntricos alrededor de la pequeña zona central donde se hallaba la pequeña colina de muy poco altura, inundar esos fosos de agua y convertirlos en canales, mientras que los espacios inter-fosos quedaban como anillos de tierra intermedios, logra Poseidón aislar y proteger a su amada del resto de los hombres, porque -se puntualiza- en aquellos tiempos aún no se conocía el Arte de la Navegación. Ello sucede mucho después, cuando ya había pasado mucho tiempo y muchas generaciones, tal como se precisa varias veces en el mismo Critias.

Esa fue entonces la intención de Poseidón: proteger la acrópolis central. Ese fue el motivo por el cual decidió crear esa ciudad concéntrica circular, exactamente con la misma forma de escudo circular concéntrico como los que vemos decorados en las “Estelas de Guerreros del Suroeste”. De modo que Atlantis era una ciudad-escudo, tal como la vemos representadas en los escudos de las “Estelas de Guerreros del Suroeste”, con sus tres fosos circulares inundados de aguas, o sea, los tres canales concéntricos rodeando a una pequeña área central donde se hallaría el palacio o templo de Poseidón y Kleitós, por lo general representado en las mismas estelas como un rectángulo con la misma proporción (a escala) que se ofrece en el Critias, y a veces ligeramente tauriforme, o sea, como los altares tauriformes tartésicos que presentan una forma parecida a los lingotes de cobre de la Edad del Bronce con los que se comerciaba en el Atlántico y por casi todo el Mediterráneo, lo que demuestra que, al menos en estos ejemplos, no se trata de una mera agarradera del escudo. Véase los muchos ejemplos que he publicado y analizado al respecto en mi artículo: ¿El símbolo de la capital de Atlantis y el dios Atlas en los escudos del suroeste de Iberia? http://atlantisng.com/blog/el-simbolo-de-la-capital-de-atlantis-y-el-diosatlas-en-los-escudos-del-suroeste-de-iberia/

EL NOMBRE DE TURDETANIA Y LA NOBLEZA ARISTOCRÁTICA.

Otro término interesante que podría relacionarse con los turdetanos, que recordemos fueron considerados como descendientes de los tartessios, es el semítico twrṣˀ (pronunciado como turṣā): ‘nobleza’, ‘aristocracia’. Recordemos mis estudios anteriores donde explico que la raíz del topónimo Turdetania es realmente *turth- o *turz-, después de haberla separado del sufijo -tania, indicativo de “país, región, nación, etc.”, y después de haber demostrado cómo las diferentes formas registradas por los autores clásicos justifican la existencia de una raíz original en forma de *turz o *twrz. Por tanto, es posible que los turdetanos sean, literalmente, el pueblo de “los nobles o aristócratas”.

Hay referencias varias que acreditan esta condición de los turdetanos como un pueblo o élite de nobles o aristócratas. Una de las más claras nos las ofrece el mismo Estrabón a través del testimonio de Asklepiades de Mirlea que vivió entre ellos como profesor de gramática, contratado por los nobles turdetanos para educar a sus hijos en lenguas como el griego y el latín, entre otras que no se mencionan, pero que pueden suponerse. Educar a los hijos como políglotas, ha sido siempre un claro indicativo a lo largo de la Historia de las clases más altas de la realeza y la nobleza.

Si esta hipótesis resultara correcta, el nombre de Turdetania podría traducirse literalmente como “La Nación de los Nobles o Aristócratas”. Una raíz al parecer relacionada con la anterior es el semítico trṣˀ (pronunciado tarsa) que se usaba nada menos que para para designar la “consagración” y “coronación’, al acto solemne y sagrado de colocar la corona.

EL NOMBRE DE TARSIS Y EL ORICALCO.

Y finalmente tenemos que el mismo nombre semítico (hebreo, arameo, etc.) de Tarsis, cuya transcripción es tršyš (Tarshish), era dado también a un tipo de gema o piedra preciosa de la cual se dice en antiguos textos como el “IshEz (Ishodad of Merv on Ezekiel)”, “es una piedra preciosa cuyo color es como el fuego o latón pulido” (IshEz 49(4)) Ésta es exactamente la descripción que se ofrece en el Critias del misterioso metal o mineral llamado orijalkós (oricalco). Se dice en el Critias que su color era como el reflejo del fuego o que reflejaba como el fuego, es decir, un color que se movería entre el rojo intenso, el naranja y el amarillo intenso.

Es posible que Tartessos (Tarsis) haya conservado el recuerdo del antiguo comercio de oricalco (que en el Critias se aclara ya no existía en los tiempos en que Solón visita Egipto), y que por la celebridad de tan antiguo y hermoso metal o mineral cuyos reflejos eran como el fuego o como el latón pulido, tal como indica el autor árabe Attabari al referirse a la ciudad con murallas de latón dorado que existía en la “Isla de Andlus” (Isla de Atlas o Atlante), se halla denominado a un tipo de gema o piedra preciosa de iguales características que quizás se obtenían igualmente en las regiones del occidente cercanas a la antigua isla Atlantis, y en particular en la misma región de Tartessos (Franja pirítica de las Sierras de Huelva y Sierra Morena).

Muchos autores creen que esta gema (si es que realmente era una gema y no un tipo de metal) cuyo nombre es el mismo usado para denominar a la Tarsis bíblica, sería la gema de crisolita, pero esta suele tener un color verde limón intenso, a veces algo amarillento, que no concuerda exactamente con algo cuyo color es como el fuego o el latón, o sea, una mezcla de colores que van desde el rojo intenso hasta el amarillo intenso como cualquiera puede constatar tras observar imágenes de fuegos o incendios. Cuando mostraba arriba mi duda de que quizás más que una gema fuera un tipo de metal (el mismo oricalco seguramente) es por otra razón de peso, que la raíz de la misma forma, tršyš, que es trš resulta que significa ‘batir’, ‘golpear’, ‘martillar’, un término estrechamente relacionado con la forja de metales, no con el trabajo de orfebrería y pulimentación de gemas o piedras preciosas. Pero esta relación, inexplicablemente ha pasado inadvertida hasta la fecha.

Ejemplos de monedas clásicas clasificadas como de oricalco (latón dorado). Arriba y centro, romanas, debajo, griega.

Concluyendo: parece más razonable (al menos más sostenible) la hipótesis de que el término tršyš (tarshish o tarsis) cuando se usaba para referirse a una supuesta gema en realidad hacía referencia a un tipo de gema de color dorado, similar al fuego, como sería el topacio de color dorado, hipótesis que es considerada en importantes lexicones de lengua hebrea clásica. La misma palabra griega: khrysolitos, significa “piedra dorada”, no “piedra verdosa o verde-amarillenta” como el típico crisolito.

Sin descartar la hipótesis de una gema de color dorado (de acuerdo a la traducción correcta del término griego para crisolito), propongo como hipótesis (no menos probable que las anteriores) que el término tršyš (tarshish o tarsis) en realidad definía a un tipo de metal que se exportaba desde Tarsis o Tartessos, una rara variedad de metal cuyo color era como el de los reflejos del fuego, o sea, el mismo metal que en el Critias es descrito exactamente igual y que los antiguos conocían (en la traducción griega, lógicamente) con el nombre oreikhalkós (pronunciado como orijalkós), que literalmente significaría: “cobre de monte”. Ese mismo hermoso metal cuyos reflejos eran como de fuego y que según transmitieron los sacerdotes egipcios a Solón era un tipo de cobre que se extraía directamente (no una aleación) de algunas montañas de la isla Atlantis.

Quizás no sea tampoco mera casualidad que en semítico la raíz trs de forma a un término especializado como ṭrsy (transliterado por los estudiosos como tarsia o tarsea) que justamente daba nombre a ciertos tejidos artísticos realizados mediante el trenzado de hilos metálicos, y también un término para denominar a ciertos artesanos especializados en trabajar el cobre y el bronce. Así, por ejemplo, en antiguos textos judaicos se habla de dos sinagogas con el mismo nombre de “Sinagoga de los Tarsis”, una en Jerusalén (la más famosa en los tiempos del

Segundo Templo) y otra en Lod que ya existía en los tiempos de la Rebelión de Bar Kojba. En ambas se reunía cierta cofradía de trabajadores del cobre y el bronce, y por ello mismo fueron también conocidas como las sinagogas de los artesanos del cobre o bronce. También en una Tosefta (junto a la Mishná y el Talmud, una de las fuentes legales de la literatura rabínica) de la Sinagoga de Alejandría se habla de los tarsis o tarsii como trabajadores del cobre/bronce, junto a otros artesanos que trabajan el oro y la plata, orfebres y herreros. ¿Cuál es el origen de este término trsy (tarsi) para referirse a tales artesanos y orfebres especializados en el trabajo del cobre/bronce? No hay una respuesta que resulte convincente. Es un enigma. Especialmente porque se considera que el término es de origen extranjero. No se puede realmente justificar a través de ninguna raíz semítica conocida. Mi propuesta es que se trata de un término que fue adoptado por los israelitas partiendo del antiguo prestigio de Tarsis (Tartessos) como la más célebre nación extranjera productora de cobre y bronce de calidad. El mismo “bronce tartessio” que en los antiguos textos griegos se describe fue usado en las ofrendas del tirano Mirón, hacia el 650 AC, en el tesoro de los Sikyones en Olimpia (Léase a Pausanias, Desc.

6.XIX.3).

————————— FIN DEL FRAGMENTO —————————

 

ESTUDIO LINGÜÍSTICO SOBRE EL POSIBLE ORIGEN ETIMOLÓGICO DE ALGUNOS DE LOS MÁS RELEVANTES ANTIGUOS NOMBRES DEL SUROESTE DE IBERIA Y NOROESTE DE MARRUECOS CON RELACIÓN A LOS NOMBRES DE LA PARAHISTORIA O LEYENDA SOBRE LA ISLA ATLANTIS.

Por Georgeos Díaz-Montexano, Accepted Member of The Epigraphic Society, President Emeritus of Scientific Atlantology International Society (SAIS), Historical-Scientific Atlantology Adviser for National Geographic Channel, and Simcha Jacobovici and James F. Cameron producers.

Alejandro Vega Ossorio

Director técnico de Corporación Planetarios.

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