Confucio: el Sócrates de Oriente

Confucio nació antes que los filósofos griegos Sócrates, Platón y Aristóteles, que son conocidos como los padres del pensamiento europeo y occidental. Sin embargo, Confucio destaca por su especial sabiduría y su carisma, destilados bajo un marcado carácter oriental.

Reportaje de Wang Wen 王文

Confucio nació más de 80 años antes que Sócrates, 120 antes que Platón y más de siglo y medio previo a Aristóteles. Influyó tanto a China como al resto de Oriente durante más de dos milenios. Ha sido reconocido mundialmente como una estrella que ha iluminado el firmamento de la cultura oriental. En comparación con los otros tres filósofos occidentales mencionados, Confucio destaca por su especial sabiduría y su carisma, destilados bajo un marcado carácter oriental.

Confucio (孔子, Kǒngzǐ), originario del estado de Lu (鲁国, al sureste de Qufu, provincia de Shandong), nació en el 552 a.C. con el nombre de Qiu (), conocido también como Zhongni (仲尼). Su familia era de origen humilde. Confucio se quedó huérfano de padre desde muy pequeño. A los quince años, decidió estudiar y esforzarse al máximo. Aprendió a disparar flechas y conducir carruajes. Solía viajar con regularidad por diferentes lugares y fue a pedir consejos a Lao Zi (老子), director de la Biblioteca Nacional de la dinastía Zhou (, 1050-256 a.C). Confucio decía que si caminaba junto a dos personas, encontraría en una de ellas a un maestro y, por ello, progresó con mucha rapidez.

El primer maestro y director

Trabajó de empleado subalterno administrando un almacén y, más tarde, también como funcionario que gestionaba los pastos. Igual que muchos otros jóvenes, con un entusiasmo patriótico y una gran ambición en su trabajo, Confucio siempre se preocupó por los asuntos nacionales. A la edad de 30 años ya era muy famoso en el estado de Lu.

Al igual que Sócrates, Confucio fue el primer maestro profesional y el primer director de una escuela privada a lo largo de la historia china. Hasta entonces, los ciudadanos normales no tenían acceso a la educación. Estableció escuelas privadas, acogió a muchos discípulos y promovió la generalización de la educación entre los pueblos sin distinción alguna (ya fueran nobles o civiles, ricos o pobres). Entre sus alumnos, también había hijos de nobles y, sin embargo, la mayoría de los aprendices eran de origen humilde.

Inicios de su carrera política

En el año 522 a.C. el duque Jing del estado de Qi (齐景公) recibió a Confucio cuando visitaba el estado Lu (鲁国) y los dos mantuvieron una conversación sobre la hegemonía china en el mundo. Cinco años después estalló la guerra civil en Lu. Confucio se dirigió a Qi con sus discípulos. En aquel momento, el duque Jing consultó sobre cómo administraría él un territorio, a lo que el maestro contestó: “el emperador debe comportarse como un emperador, el cortesano debe comportarse como un cortesano, el padre debe comportarse como un padre, mientras el hijo debe comportarse como un hijo.” Ante su respuesta, el duque volvió a preguntar sobre las maneras de gestionar el estado. Confucio le respondió: “la manera principal es reducir los gastos y eliminar el despilfarro”. Al escuchar sus palabras, el duque Jing se sintió satisfecho e incluso estuvo a punto de concederle un trozo de tierra. Sin embargo, debido a la oposición de algunos consejeros, esta primera entrevista no dio el resultado esperado.

Recomendaba dominar el imperio mediante la virtud, es decir, el monarca debería ser ejemplo para el pueblo, en vez de amenazar a los ciudadanos o seducirlos con el poder, la violencia o el dinero 

En 501 a.C. Confucio, a sus 51 años, fue nombrado Zai (, magistrado) de Zhongdu (actual distrito de Wenshang, provincia de Shandong). Debido a los grandes éxitos logrados, fue nombrado Sikong (司空, ministro de la Construcción) y más tarde Dasikou (大司寇, ministro de Justicia). Cuando Confucio quiso introducir una gran reforma en Lu tuvo una gran oposición interna. Durante una ceremonia para rendir culto divino, presidida por el monarca, algunos funcionarios negaron a Confucio deliberadamente su ración de carne en la ceremonia de sacrificio. Éste era un castigo muy severo por aquel entonces, lo que también indicaba que la posición política de Confucio comenzaba a declinar. Ante aquella situación el maestro decidió viajar a otras tierras para buscar una salida.

Confucio

Confucio

Numerosas entrevistas sin éxito

Confucio había cumplido medio siglo de vida cuando, junto con sus discípulos, empezó a viajar por diversos estados de la Planicie Central para visitar a sus monarcas, exponiendo sus opiniones políticas y haciéndoles recomendaciones personales sobre sus estados. Este viaje duró más de 14 años y, según se cuenta, visitó sucesivamente a más de 70 monarcas pero todos mantuvieron una respetuosa distancia hacia él. Recomendaba dominar el imperio mediante la virtud, es decir, el monarca debería ser ejemplo para el pueblo, en vez de amenazar a los ciudadanos o seducirlos con el poder, la violencia o el dinero y, sobre todo, debería amarlos con sinceridad. Sin embargo, en aquel entonces, los monarcas de los países de la Planicie Central sólo pensaban en oprimir salvajemente a sus súbditos e imponer su hegemonía al mundo. Sin duda, para muchos de ellos, las palabras de Confucio caían en tierra yerma. Poco más tarde, en el 479 a.C. Confucio falleció a los 73 años.

Su mayor deseo fue extender su pensamiento político a los distintos monarcas de su época. No obstante, sólo trabajó activamente como político durante cuatro años. Excepto uno de sus discípulos, el resto no lo entendieron realmente. Por esta razón, Confucio se sintió aislado y, por desgracia, su destino lo convirtió en una persona melancólica y depresiva. Esta soledad, a la larga, le hizo reflexionar mucho. Aunque Confucio no se convirtió en un funcionario de alto rango, sí fue un gran pensador de China.

Rescatar patrimonios culturales

Lo que más le preocupaba no era cómo disfrutar de una gran riqueza y alta posición, sino morir sin dejar una buena reputación tras de sí. Por lo tanto, durante su vejez, aprovechó todo su tiempo para dedicarse a la enseñanza y a la recopilación de documentos. A lo largo de toda su vida tuvo más de 3.000 discípulos, de los cuales 72 fueron sobresalientes. Recopiló sucesivamente documentos clásicos como Los libros de los cantos, Antología, El libro de los cambios, Los anales de Primaveras y Otoños,… Dichos libros no eran sólo un patrimonio cultural rescatado por él, sino que también eran materiales didácticos que utilizaba cuando impartía clase. Todos ellos se convirtieron en obras clásicas de Zhuzibaijia (1). Por ejemplo, El libro de los cambios es muy misterioso, con un contenido muy recóndito. Confucio lo leyó repetidamente hasta romper en varias ocasiones las cuerdas de cuero que sujetaban el libro. Éste es el llamado cuento “Weibian Sanjue” (韦编三绝).

Confucio (chino simplificado y tradicional: 孔子, pinyin: kǒngzǐ, Wade-Giles: K'ung-fu-tzu, literalmente «Maestro Kong»)

Maestro único en la historia

Al igual que Sócrates, Confucio solía discutir con sus alumnos sobre los conceptos en forma de diálogo y no dejó escrita ninguna obra al respecto en toda su vida. Las Analectas (论语, Lún Yǔ) es una compilación elaborada por sus discípulos basándose en las palabras y los comportamientos de su maestro cuando vivía. Este compendio es una información directa y fiable para conocer bien al sabio. Una parte de la obra consiste en el monólogo del gran pensador, mientras que la otra abarca las diferentes opiniones sobre la vida y la sociedad en relación a las disquisiciones que Confucio mantenía con sus discípulos. Por tanto, la obra está escrita de manera coloquial y fragmentada, pero sus palabras son concisas y poseen un contenido bastante completo.

Confucio hizo un resumen de su vida a los 73 años utilizando sólo 38 caracteres chinos: «A los quince, mi mente ansiaba aprender. A los treinta, me mantenía firme. A los cuarenta, no tenía dudas. A los cincuenta, conocía los decretos del cielo. A los sesenta, mis oídos fueron capaces de recibir la verdad. A los setenta, podía proseguir cuando deseaba mi corazón sin transgredir lo correcto». Ésta podría ser la autobiografía más breve del mundo.

A diferencia de Sócrates, Confucio prestaba especial atención a la vida y a la sociedad. Abogaba por educar y administrar a las personas mediante reglas morales. Creía que la gente tenía dos valores morales muy importantes: ren (, rèn) y li (,). Ren, a veces, se refiere al amor, pero la explicación más precisa es “ser bueno con la gente”; mientras que li, se refiere a las reglas sobre las palabras, los comportamientos, los protocolos y las costumbres. Creía que si una persona conseguía contener sus deseos y alcanzar la altura de ren y li, era una persona noble; de lo contrario, era una persona mal educada. Incluso planteó la idea de que una persona humanitaria poseería la longevidad. Otra de sus doctrinas decía: “lo que no quieras que te hagan a ti, no lo hagas a los otros”. Esta es otra ley infalible.

«A los quince, mi mente ansiaba aprender. A los treinta, me mantenía firme. A los cuarenta, no tenía dudas. A los cincuenta, conocía los decretos del cielo. A los sesenta, mis oídos fueron capaces de recibir la verdad. A los setenta, podía proseguir cuando deseaba mi corazón sin transgredir lo correcto» 

El período de las Primaveras y Otoños (春秋, 770-479 a.C.) en el que vivió Confucio fue una época de transición y de grandes reformas sociales y, también, la más espléndida a lo largo de la historia en materia de pensamiento y cultura de China. Casi todos los pensadores más brillantes como Lao Zi (老子), Zhuang Zi (庄子), Mencio (孟子), Sun Zi (孙子), Mo Zi (墨子), vivieron durante este período. Sus tratados se desarrollaron gradualmente y se convirtieron en la esencia y la base de la civilización. Confucio nació en un fértil momento histórico, fundó una escuela de pensamiento y se convirtió en el representante y el gran maestro ideológico y cultural de esa época, sentando las bases para los filósofos venideros del siguiente período de los Reinos Combatientes. Su doctrina y la posterior “escuela confuciana” llegaron a establecerse como la filosofía nacional y la ideología ortodoxa de China. Principios como “vivir armoniosamente sin molestar a otros”, “todos los hombres son hermanos”, “cultivar a la persona, ordenar la familia, gobernar bien el estado, para que de este modo el mundo viva en paz”, han influido de manera notoria, durante más de 2.000 años, en el pueblo chino. Posteriormente se difundieron a países asiáticos como Japón y Corea, así como a otras regiones europeas.

Por aquel entonces, también tuvo lugar la llamada “Era Axial” (轴心时代) de la civilización humana, término acuñado por el filósofo alemán Karl Jaspers. Consideró que tuvo lugar entre el año 600 y el 300 a.C. en las regiones alrededor de los 30 grados de latitud norte. En dicho período y zonas la civilización humana hizo grandes avances. En casi todas las regiones desarrolladas surgieron simultáneamente maestros de pensamiento como Sócrates, Platón o Aristóteles en la Grecia antigua, los profetas judíos de Israel, Sakyamuni en la India antigua, Confucio y Mencio en China, etc. Las ideas que alumbraron han fructificado en las diferentes tradiciones culturales y han influido en gran medida posteriormente.

A la muerte de Confucio, el monarca del estado de Lu convirtió la antigua residencia del maestro en un templo para coleccionar y exponer sus objetos personales como ropa, sombreros, instrumentos, libros y otros recuerdos. Desde la dinastía Han, las posteriores lo consideraron como el líder espiritual y cultural del país, incluso sus obras y las de sus discípulos fueron elegidas como lectura obligatoria para los intelectuales que participaban en el examen estatal. El pueblo chino también considera sus preceptos morales como una guía para alcanzar las reglas de servicio a la patria, amor filial y cuidado de los padres o la fidelidad hacia los amigos.

En el año 739, el emperador Xuanzong (玄宗) de la dinastía Tang (, 618-907) concedió el título “Wenxuanwang” (文宣王, Rey de los literatos) a Confucio. Por eso, los templos de Confucio distribuidos por toda China son también conocidos como Wénmiào (文庙, Templo Wen). Al sacar buenas notas en los exámenes estatales, los intelectuales acudían a los templos más cercanos para dar gracias a Confucio. Esta costumbre todavía se mantiene hoy en día en algunas zonas. A su pueblo natal, Qufu, se le considera la cuna de la escuela confuciana. Todos los años se celebra un gran rito alrededor del día del nacimiento de Confucio en Qufu, y se convierte en un famoso punto de interés turístico. El maestro tiene ya 80 generaciones de descendientes y es una de las familias nobles más duraderas y numerosas de toda China. 

Nota:

(1). Zhuzibaijia (诸子百家): varias escuelas de filosofía y sus exponentes durante el periodo desde los tiempos pre-Qin ( 221-206 a.C.) hasta los primeros años de la dinastía Han ( 206-25 a.C)


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Publicado originalmente en la Revista Instituto Confucio.
Número 27
Volumen VI. Noviembre de 2014.

Alejandro Vega Ossorio

Director técnico de Corporación Planetarios.

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