Caballeros Templarios en la Patagonia y la Ciudad de los Cesares Parte II

Los Náufragos Españoles de la Patagonia

Mapa francés que ubica a lo “Césares” originados por lo náufragos de la Expedición del Obispo de Plasencia en la Provincia de Santa Cruz, lo cual es lógico por la cercanía.

En 1540 Naufraga en el estrecho de Magallanes un buque de la expedición organizada por el obispo de Plasencia a las Islas Molucas (Indonesia). Dos décadas después dos de los náufragos llegan a Concepción (Chile), informando de la existencia de una ciudad fundada por los sobrevivientes.

Varias expediciones españolas a la zona del estrecho de Magallanes fracasaron y empezaron a circular historias sobre la fundación de ciudades por parte de sus sobrevivientes, sobre todo acerca de la suerte que corrieron los amotinados de la expedición de Simón de Alcazaba y los náufragos de la expedición armada por el Obispo de Plasencia.

El origen de la historia de las Ciudades de los Césares

Se encuentra en 7 fuentes independientes, que se entremezclaron con los siglos.
Analizaremos pues las distintas Historias. Siga las múltiples pistas, recorra los mapas, haga inteligencia y finalmente la verá. El camino es largo, mucha historia, mucha geografía, mucha etnografía, pero está a la vista, no es una leyenda.

El naufragio de la expedición del Obispo de Plasencia durante la travesía que tenía como fin tomar posesión de la gobernación del Estrecho de Magallanes ocurrió en 1540, cuando ya estaban llegando a su destino. Cerca de 200 personas lograron refugiarse en tierra y se internaron en ella para establecerse hasta que los rescatarán. No se tuvó noticias de ellos hasta unos 20 años después, cuando dos de los náufragos lograron llegar a Concepción, en el Reino de Chile, y contaron que otros sobrevivientes habían fundado una ciudad en la Patagonia y que las riquezas de los incas estaban en ella.

La historia de dos de los náufragos: en 1563, veintitrés años después del naufragio de una de las naves del Obispo de Plasencia, llegaron a Concepción (Chile) dos hombres que habían estado en el barco. Se llamaban Pedro de Oviedo y Antonio de Cobos; y narraron cómo se habían salvado junto con la mayor parte de la tripulación y se habían internado tierra adentro al mando de Sebastián de Argüello, hasta encontrarse con un poblado de indios. Según ellos, después de algunas escaramuzas y un periodo de desconfianza, los españoles lograron asentarse en esa tierra en paz con los aborígenes y tomaron a indias como esposas.

En su relato hablaban de un poblado inca ubicado más al norte que estaba en guerra con ellos. Pero más tarde estos dos hombres asesinaron a un amigo del capitán y debieron huir a refugiarse entre aquellos “incas”. El escribiente que anotó la declaración de Oviedo señaló que: “… La tierra era muy fértil y por la parte más principal que los fueron llevando caminaron dos días poco a poco y vieron multitud de oficiales plateros con obras de vasijas de plata gruesas y sutiles y algunas piedras azules y verdes toscas que las engastaban. La gente era lucida y aguileña y al fin de la del Perú sin mezcla de otras. Dicen que les envidaban con plata y ellos se excusaron, pidiendo solo de comer y pasaje el cual se lo dieron y para el camino veinte indios que 10 se pusieron en lo alto de la cordillera en derecho a la Villa Rica y entregados con rehenes a los pulchez (pueblo Puelche) pasaron y vinieron a la ciudad de Concepción donde estuvieron por huéspedes el Maestro del Campo el General Juan Gutierrez de Altamirano.”

Expedición de Solís al Rio de la Plata – 1515 –

Los “Náufragos Mimados” por los supuestos “Indios”.

Esta narración muestra a las claras que había no sólo Tribus de “Indios Blancos” afines y aliados, sino que además existía un Puerto de Aprovisionamiento – la Isla Santa Catalina en Brasil – que ya había sido usada por los Templarios 2 siglos antes para transportar la plata a Europa. La partida de la expedición se realizó desde el fondeadero de Bonanza en el puerto de Sanlúcar de Barrameda el 8 de octubre de 1515, con el objetivo de encontrar el paso transoceánico entre el Atlántico y el Pacífico, para alcanzar las Islas Molucas (actual Indonesia). Paso del que se tenía noticias concretas en la Corte Española a través del mapa de Walseemuller, que a su vez recogía los conocimientos templarios del continente americano. El estrecho de Magallanes no había sido descubierto y 13 años antes ya Waldseemuller lo había publicado.

Mapa francés que ubica a lo “Césares” originados por lo náufragos de la Expedición del Obispo de Plasencia en la Provincia de Santa Cruz, lo cual es lógico por la cercanía.

El famoso Mapa de Martín Waadsemuller de 1507 que muestra todo el perfil de América, 13 años amtes del viaje de Circunvalación de Fernando de Magallanes.

También había sido publicado en el Mapa de Piri Reis.

 

La Misión de Solís era muy simple: hallar ese paso conocido en los mapas. No lo pudo hacer, luego lo haría Magallanes en 1520. Luego de hacer una escala de reaprovisionamiento en Santa Cruz de Tenerife, en las islas Canarias, se dirigieron a la costa del Brasil, que alcanzaron al divisar el cabo San Roque, al sur del cabo de San Agustín, hacia donde los llevaron las corrientes marinas. Continuaron luego siguiendo hacia el sur la costa brasileña, pasando por el cabo Frío, la bahía de Guanabara (río de Genero, o río de Janeiro), en donde obtuvieron provisiones de los indígenas (nosotros nos preguntamos:¿por qué los indígenas los apoyaron?).Luego pasaron por el cabo de Navidad (¿el 25 de diciembre?), y alcanzando el río de los Santos Inocentes el 28 de diciembre (actual Santos).

Juán Díaz de Solís navegó lentamente hacia el sur a la vista de tierra, pasando el cabo de Cananea (isla de Cananéia, el 6 de enero) y alcanzaron luego una isla a la que Díaz de Solís denominó de la Plata (posiblemente la isla San Francisco o la isla de Santa Catalina, en donde obtuvieron provisiones de los indígenas), y una bahía ubicada a 27° Sur que se llamó de los Perdidos.

Nota: Era lógico que allí recibiera apoyo. Tanto la Bahía de Guanabara y la Isla de Santa Catalina había sido la salida al Océano de la plata que venía del Segundo Imperio de Tiwanaku, a través de los Caminos del Peabirú y que embarcaban allí los Templarios 2 siglos antes. Por otra parte era Lógico también que llamara “Isla de la Plata” a la “Isla de Santa Catalina”. Ingresaron así en el río de la Plata, una enorme extensión de agua dulce que configura el estuario de los ríos Paraná y Uruguay, confundiéndolo con un brazo de mar de salinidad baja, que Díaz de Solís bautizó mar Dulce, y pudo penetrar en él gracias al escaso calado de sus tres carabelas.Díaz de Solís exploró el estuario con una carabela chica en busca del paso hacia el mar del Sur, pasando frente al río de los Patos (posiblemente el río Santa Lucía) e hizo escala en la isla Martín García, que bautizó así porque allí tuvo que sepultar al despensero de ese nombre, fallecido a bordo de la carabela.

Viendo indígenas en la costa oriental, Díaz de Solís intentó desembarcar en un bote con 7 de sus tripulantes (entre ellos Alarcón y Marquina, 4 marineros y el grumete Francisco del Puerto), en un paraje entre Martín Chico y Punta Gorda, o en alguna isla situada frente a esa costa. Solís y sus compañeros fueron sorpresivamente atacados por un grupo de indígenas que los mataron y descuartizaron ante la mirada del resto de los marinos, que observaron impotentes desde el buque, fondeado a tiro de piedra de la costa. Los cadáveres fueron asados y devorados por los indígenas, que primeramente fueron identificaron como Charrúas, sin embargo de que estos no eran caníbales, pero sí sus vecinos amerindios, provenientes del amazonas los Chandules, que vivían en las islas situadas en la cercana costa opuesta.

Autor: Alejandro Vega Ossorio

Jefe de Noticias

Director de la Comisión de Exploraciones Arqueológicas de CORPLAN

Alejandro Vega Ossorio

Director técnico de Corporación Planetarios.

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