Blancos en América Precolombina: Pruebas. Parte II

Autor: Alejandro Vega Ossorio. Director de la Comisión de Exploraciones Arqueológicas de la Corporación Planetarios.

Desde el 22 mil antes de nuestra era, pueblos blancos inmigraron a las Américas provenientes desde Europa e incluso desde el Asia. Entre los pueblos blancos con más de 10 mil años de antiguedad en el continente podemos encontrar a grupos raciales como Huarpes, Charrúas, Comechingones y Tehuelches.

Posteriormente, cabe aclarar que hacia el 2.500 antes de nuestra era, más de 1000 años antes de la Inmigración Troyana sobre América Precolombina (postulada por Jacques de Mahie y demostrada por quien escribe este artículo), Pueblos Megalíticos Europeos, cruzaron el Atlántico en varias oportunidades, como fuera demostrado por Jay Wakefield y Reinoud de Jonge en el libro “How the SunGod Reached America”.

Monumentos como Stohenengen son Monumentos Megalíticos al descubrimiento de América. Las Ruinas Megalíticas están extendidas en toda América. Posteriormente entre los años 1.300 y 1.100 de Antes de nuestra Era, todo el Mundo Antiguo Occidental estuvo fuertemente convulsionado.

La Caida de Troya inició una onda expansiva sobre  toda la Cuenca del Mar Mediterráneo, generando enormes movimientos de masas, que no sólo impactaron sobre los Reinos e Imperios establecidos sobre sus costas, si no también sobre  América Precolombina.

Hacia el 1200 aC, pueblos Indoeuropeos, movidos por el hambre y las guerras, se desplazaron por el norte de Africa hacia Canarias y de ahi a América, desembarcando en México. Entre ellos no solo venían pueblos de raza blanca, sino también de raza negra, quizá como esclavos, lo cual era muy usual, por ejemplo, entre los buques fenicios. Ya en México, dieron origen a los preliminares de lo que luego se llamará Cultura “Olmeca”.

 

La mal llamada Cultura “Olmeca” es en realidad es una sucesión de culturas y razas que se entremezclaron durante el correr de 3 mil años en la Zona Olmeca (Veracruz, Tabasco, principalmente, de México). Por eso resultó tan enigmática durante tanto tiempo para los investigadores. En dicho lugar, la costa de Veracruz, en México, mil años despúes del arribo de la inmigración mediterránea, hacia el comienzo de nuestra era, arribó una importante inmigración asiática, que se mezcló con los amerindios, los blancos y los negros que ya estaban en el lugar.

Estos asiáticos (chinos) introdujeron cambios culturales, como por ejemplo el tallado del jade, el uso del papel, etc., que influyeron en las culturas mesoamericanas y en la cultura Maya. Una clarísima demostración de la influencia asiática en la zona “Olmeca” y en la zona Maya, se encuentra en el libro del preclaro Investigador Mexicano Octavio Luis González Calderón “Arte Olmeca y Maya: la Influencia Asiática”.

Algunos de estos pueblos blancos no se detuvieron en México, continuaron avanzando hacia el sur, fue entonces cuando casi simultáneamente, hacia la misma época (1.200 antes de nuestra era), se produjo en todas las Américas un despertar de la civilización. Desde la zona “Olmeca”, interactuaron con la cultura de San José Mogote, precursora de Monte Albán (México).

Los constructores de las Cabezas Colosales, las repetirían a lo largo del Continente: hasta Pascua y Argentina. Luego, prosiguieron hacia Palo Alto (Guatemala), San Agustin (Colombia) Sechín y Chavin (Peru) y, finalmente, a Tiwanaku, donde formaron el Primer Imperio de Tiwanaku (sobre las Ruinas  de la Original Tiwanaku, de las cual hay fuertes indicios que habría construida entre el 12 y el 10 mil antes de nuestra era, al igual que otras ruinas como Gobeli Tepke, por alguna civilización con avanzado dominio del arte de la piedra).

Torteros o Fusaiolas en América (usados para el hilado), desde Colombia a Argentina, idénticos en diseño a los encontrados en Troya

Dicho Imperio, que se expandió hasta el norte de Chile y Argentina (por el sur) y hasta Colombia. Algunos se establecieron en Isla de Pascua, donde los Moais (los gigantes de piedra) tienen el mismo estilo escultórico que los de Guatemala (Monte Alto).

Este Primer Imperio de Tiwanaku, fue el iniciador de lo que luego sería mal llamados “Caminos Incaicos”. En cuanto la Cultura Chavin de Huantar de Peru, de ésta derivará la Mochica y de éstos últimos los Paracas y Nazcas, cuyas sanguinarias élites gobernantes fueron de raza blanca y, los que en definitiva, construyeron las famosas “Líneas de Nazca” y el complejo hidráulico de la zona.

De más está decir, que esta cultura inmigrante en América Precolombina, se destacó por las obras hidráulicas que dejaron desde San Lorenzo (México) hasta Santiago del Estero (Argentina). Esta primera Inmigración blanca del 1200 a.C, es la que dará origen a todas las Naciones de Indios Blancos de Argentina, Chile y Uruguay. Entre estas naciones de Indios Blancos se encontraban Huarpes, Comechingones, Tehuelches, Huiliches, Pehuenches y Charrúas.

Todas Tribus de Indios Blancos que sorprendieron primero a los Inmigrantes Vikingos Daneses que formaron el Segundo Imperio de Tiuwanaku (hacia el 1.100 d.c), luego a los Templarios que incursionaron en América para comerciar con éstos y, por último al Invasor español, que fue sorprendido por la elevada estatura de todos ellos, más el uso del hierro (comechingones) y la presencia de individuos barbados. A la llegada del español ya habían pasado 2.700 años del arribo de estos troyanos, quienes por supuesto hacia rato que habían olvidado sus orígenes.

Inmigración Celta

Más de 1800 años después, hacia el 600 de nuestra era, comienzon las incursiones Celtas Irlandeses
sobre América del Norte, que dejaron el recuerdo del Primer Quetzalcoalt: el ascético. Estas Incursiones Celtas alcanzaron su cúspide con la llegada de los Celtas Galeses del Príncipe Madoc hacia el 1170 a las costas de USA.

 

Inmigración Vikinga

En el interín, hacia el 1.000 de nuestra era una nueva invasión de blancos sacude el continente: Vikingos Noruegos incursionan sobre Canadá y Estados Unidos, mientras que Vikingos Daneses incursionan en México tomando Tula (capital de los toltecas).

El Quinto Rey Tolteca, un blanco, asume con el nombre de Quetzalcoalt y, es así que se genera la nueva versión del mito de Quetzalcoalt: el Guerrero. Desde allí, un grupo de Guerreros Vikingos, al mando de Ullman (de ahi viene “País de Oliman” (repetido por las mayas), se dirigen al sur y toman Chichen Itza, conformando la Liga Maya de Mayapán (**).

Blanco Barbado con Armamento y Casco Emplumado, ubicado en el Templo frente a la Pirámide de Chichen Itzá. Es ignorado totalmente por los Guías Mayas que administran el Complejo Arqueológico, quienes simplemente dicen “no tiene barba”

La imagen mítica del “Dios” blanco Quetzalcoalt ingresó en el Panteón Maya como Kukulkán. Sin embargo, los Mayas mantuvieron separada la imagen ascética de la guerrera del dios Blanco, con
Itzamaná como el Dios ascético. Tras varios excesos en ejercicio del poder, y tras una gran revuelta, los blancos de Chichen Itzá, son expulsados por los Mayas y vuelven a Tula.

Entonces, “Quetzalcoalt” se va hacia el Atlántico “enojado” con los suyos por haberse mezclado con los amerindios. En realidad el mito refleja un gran enfrentamiento entre facciones rivales por elcontrol del Reino Tolteca. Quetzalcoalt se va, pero advierte que en fecha determinada otros blancos volverían (la famosa profecía azteca cumplida con elarribo de los Conquistadores Españoles). Quizás “Quetzalcoalt” y los suyos retornaron a Europa, pero algunos de los blancos que quedaron, emigraron hacia sudamérica.

 

Primero desembarcaron en Venezuela, desde donde se dirigieron a Colombia. de allí a Ecuador (fundando el Reino de Quito) y de ahi a Tiwanaku donde se encontraron con la élite gobernante blanca (de la la anterior invasión), a la cual asimilaron conformando así el Segundo Imperio de Tiwanaku.

Los nuevos amos del Imperio, lo expandieron aún más incorporando el Paraguay y el actual Brasil, hasta las costas del Atlántico y llegando en Argentina hasta Tucumán.

Mejoraron los Caminos anteriores y agregaron los “Caminos del Peabirú” (Caminos Mullidos) que atraviezan el Paraguay hasta el Atlántico. En el interín, estos descendientes de Vikingos Daneses, retomaron contacto con Europa y, establecieron relaciones comerciales con la Poderosa Orden de los Caballeros Templarios.

Los Templarios se beneficiaron con la introducción en Europa de enormes cantidades de plata provenientes de las minas de Cerro Rico (Bolivia), que fueron la fuente de su meteórica expansión y poderío.

Hacia el 1290 de nuestra era, tribus diaguitas del norte de Chile y Argentina, encabezaron una revuelta a las órdenes del jefe Cari (o Kari) y terminaron con la supremacia blanca de Tiwanaku , colapsando al Segundo Imperio.

Se produjo entonces una “diáspora” de los blancos supervivientes. Algunos se internaron en la Selva Amazónica; otros quedaron aislados en el Paraguay y Sur de Brasil; otros emigraron hacia Pascua y de allí probablemente a Polinesia (todos ellos origen de múltiples tribus de “Indios blancos”.

Otros, se reagrupan y dan origen al Tercer imperio (ahora con base en Cuzco): el Imperio de los Descendientes. el Imperio Inga.

Este Tercer Imperio: el Imperio de los Descendientes, perdió el control de las Postas del Paraguay y la salida al Atlántico, a través del Brasil. Sin embargo, expandió su control hasta Santiago del Estero en Argentina, donde obviamente, al igual que sus antepasados vikingos, hallaron a los Comechingones, lejanos descendientes de la primera oleda invasora blanca. También llegaron hasta el Rio Maule en Chile, donde se enfrentaron en varias batallas con la nación amerindia Mapuche.

La Nobleza Incaica hacia 1531, época de la llegada de los españoles, estaba sumergida en la corrupción y en la guerra civil.

Dicha elite gobernante, habia olvidado sus remotos orígenes indoeuropeos y daneses y solo estaba interesada en mantener su cuota de poder parasitario a costillas de la enorme mayoría amerindia.

Esta Nobleza Incaica era de origen blanco (mezcla de vikingos daneses y de los muy anteriores descendientes de troyanos) y, al igual que sus antecesores, dominó a la mayoria amerindia. La Nobleza Incaica fue rápidamente absorvida por el Conquistador Español, por una simple razón: eran blancos. Se trató de un “arreglo entre primos”.

En la Parte III publicaremos “Nuestros Fundamentos”.

(a izquierdaVega Ossorio junto al Menhir del Guerrero con Casco tipo Vikingo, en el Parque Provincial de Menhires, de la Provincia de Tucumán, Argentina)

 

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Las líneas generales de esta investigación se basaron en Jacques de Mahieu y Louis Kevran, 
quienes no contaron con los recursos financieros y técnicos de hoy en día para demostrar sus intuiciones y teorías. Nuestro mérito, consiste, en dar consistencia y demostración a las mismas.

 

Autor: Alejandro Vega Ossorio.

Director de la Comisión de Exploraciones Arqueológicas de la Corporación Planetarios

Director de Noticias Planetarios

Maestro Instructor de la Orden del Cetro

Alejandro Vega Ossorio

Director técnico de Corporación Planetarios.

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